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Programar con IA: opinión sobre el «vibe coding» y el fin del oficio

Programar con IA y opinión del vibe coding

Programar con IA (opinión sin postureo)

No sé en qué momento pasamos de aprender algoritmos a aprender a “hablar con la IA”. No hace mucho… Y sí, esto es una opinión sobre programar con IA, pero no una hater: la IA me encanta.

Lo que no me encanta es que el oficio se está diluyendo.

Estamos viviendo la era del vibe coding: programar «por sensaciones», sin entender lo que pasa debajo. Y aunque suene moderno, es justo lo contrario a lo que nos enseñó la programación: pensar con precisión.

Ahora parece que el talento de un programador se mide por su capacidad para escribir prompts bonitos. Como si programar fuera seducir al modelo.

Y lo peor no es la herramienta, es la mentalidad. Nos estamos acostumbrando a no entender lo que hacemos, y a celebrarlo como si fuera eficiencia.

De programadores a operadores

Antes escribías código. Ahora das instrucciones y cruzas los dedos.

La IA genera una función, y tú, en lugar de leerla, le preguntas qué hace. Eso no es programar con IA. Eso es depender de la IA.

No sé tú, pero yo no me metí en programación para delegar el pensamiento crítico. Me metí porque me flipaba entender cómo funcionaban las cosas. Y eso no te lo puede dar ningún modelo, por mucho que sepa Python.

La trampa de la productividad

Nos vendieron que con IA íbamos a ser diez veces más productivos. Y sí, escribimos código más rápido. Pero también fallamos más deprisa.

El código no se mide por la velocidad a la que lo generas, sino por lo bien que entiendes lo que estás construyendo.

Y ahí está el error del vibe coding: confundir la comodidad con la inteligencia y la inspiración con el oficio.

Spoiler: no es lo mismo.

El oficio se está diluyendo

Programar era un oficio. Una mezcla de lógica, creatividad y precisión. Ahora parece que lo importante es «parecer listo» en LinkedIn y soltar que «la IA me ha hecho el proyecto».

Lo siento, pero eso no es progreso. Eso es abandonar la parte más bonita de nuestro trabajo: la de enfrentarte a un problema y resolverlo con tu cabeza. Eso es en lo que realmente consiste programar: resolver problemas, con el ordenador.

Y ojo, no hablo de romantizar el sufrimiento. Hablar con la IA puede ayudarte un montón. Pero si no entiendes lo que te da, el problema no es la IA: eres tú.

Mantener un sistema no se «prompea»

Programar no termina cuando el código compila. El oficio empieza después: cuando el sistema crece, se vuelve complejo, cambian los requisitos, llegan los parches y aparecen los efectos secundarios de decisiones que tomaste hace seis meses con sueño y café.

Ahí no hay prompt que valga y el vibe coding se cae a pedazos. Ahí solo sirve haber entendido cada capa, cada dependencia y cada decisión que tomaste.

La IA puede ayudarte a escribir funciones, pero no a mantener una arquitectura viva.

Porque mantener un sistema no es solo añadir código: es entender qué puede romperse, por qué y cómo evitarlo. Y eso requiere algo que ninguna IA tiene: contexto real.

Programar con IA sin perder el oficio

Usar IA no es el problema. El problema es no pensar.

Yo uso modelos generativos todos los días, y me parecen brutales. Pero no sustituyen el oficio, lo amplifican.

La diferencia está en cómo los usas: si la IA te ayuda a pensar mejor, genial; si te ayuda a no pensar, vas camino de convertirte en un espectador de tu propio código.

💬 Conclusión al vibe coding

La IA es una herramienta brutal. Pero el día que dejemos de entender lo que hace por nosotros, no será una revolución. Será una rendición.

Así que sí, usa IA, pero no dejes de pensar. Porque programar no era hablarle bonito a la máquina. Era hablar con ella en su idioma. Y, sobre todo, seguir entendiéndola cuando el sistema se vuelve un monstruo.